COMITÉ NORMATIVO NACIONAL DE CONSEJOS DE ESPECIALIDADES MÉDICAS, A.C.

PRÓLOGO

Las modificaciones del 1 de septiembre de 2011 a la Ley General de Salud relacionadas principalmente con: la emisión de diplomas de especialidades médicas; la expedición de los certificados de especialidades médicas, los procedimientos médico quirúrgicos de especialidad; y la expedición de la cédula de médico especialista, finalmente definieron temas para la sociedad mexicana que se debatieron durante 48 años.

 

Probablemente el más importante de ellos fue el que resuelve a quien toca la certificación de los médicos especialistas, si al Gobierno o a la sociedad civil, organizada a través de los propios profesionales.

Quizá tenga la misma trascendencia que lo destacado en el punto anterior, el establecimiento obligatorio de la certificación del especialista para la realización de cualquier procedimiento médico quirúrgico.

 

Ahora la Ley distingue entre: diplomas de especialidades médicas, que sólo podrán ser otorgados por las instituciones de educación superior y las de salud oficialmente reconocidas; y certificados de especialidad, que únicamente serán expedidos por los respectivos consejos, mismos que integran, con la honrosa participación de la Academia Nacional de Medicina de México y de la Academia Mexicana de Cirugía, el Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicas. CONACEM.

 

Sobre la expedición de la cédula de médico especialista, la correspondiente disposición legal establece que las autoridades educativas competentes solicitarán la opinión del CONACEM.

 

Es oportuno que este texto también informe sobre los otros temas de las reformas mencionadas, algunos de ellos, por cierto, relacionados con la certificación, otros resuelven diferentes tópicos de salud. Completan el total de los puntos los siguientes:

 

- El profesional de la salud deberá poner a la vista del público: título, diploma, número de cédula profesional, y en caso de ser especialista el certificado vigente correspondiente.

 

- Los datos señalados en el apartado anterior también deberán aparecer en los documentos y papelería de dichos profesionales, así como en la publicidad que realicen.

 

- Los productos para adelgazar o engrosar partes del cuerpo y análogos serán considerados medicamentos.

- Los cosméticos, sustancias o formulaciones destinadas a ser puestas en contacto con las partes superficiales del cuerpo humano que contengan hormonas, vitaminas y, en general sustancias con acción terapéutica también serán considerados medicamentos.

 

- Los médicos especialistas podrán pertenecer a asociaciones, sociedades, colegios o federaciones de su especialidad. Debe destacarse que lo dispuesto en este tema queda a la voluntad del especialista.

 

- La cirugía plástica, estética y reconstructiva deberá efectuarse en establecimientos o unidades médicas con licencia sanitaria vigente, atendidos por especialistas en dichas materias.

 

- Las ofertas de servicios relacionados con cirugía plástica, por cualquier medio de comunicación, deberán contener toda la información sobre el profesional de la salud ya relacionada en los párrafos anteriores.

 

- Las sociedades, asociaciones, colegios o federaciones de profesionistas pondrán a disposición de la Secretaría de Salud un directorio electrónico con todos los datos ya señalados de los profesionistas que lleven a cabo procedimientos médico quirúrgicos.

 

Para centrar esta presentación en los nuevos Estatutos debe destacarse que la figura del CONACEM es la que encontró la comunidad médica desde 1995 para garantizar a la población, a través de los consejos, la preparación académica de los especialistas médicos. En la fecha ya señalada surgió como un comité de la Academia. En ese entonces no podría suponerse que la tenacidad y el espíritu altruista de médicos notables de las diversas ramas de la medicina harían que no cesara de transformarse hasta convertirse en una organización con características inusuales.

 

Entre sus características sobresale que se constituyó como una asociación civil de asociaciones civiles; no tenemos noticias de que exista otra. Recientemente, por disposición de la Ley comentada, tiene la naturaleza de organismo auxiliar de la Administración Pública Federal; tampoco sabemos que exista otra institución con esa cualidad. El CONACEM está orgulloso de las asociaciones que lo conforman y también de las encomiendas públicas que debe realizar.

 

El hecho de que el legislador haya elegido a los consejos integrantes del CONACEM como las únicas asociaciones acreditadas para la expedición de los certificados de especialidad, se debe a que dichos consejos cuentan con los recursos humanos, financieros y materiales necesarios para cumplir su objeto social a cabalidad. En los recursos humanos se encuentra el conocimiento científico y técnico requerido para calificar a los aspirantes a especialistas.

 

Los consejos de especialidades, como cualquier asociación civil, no sólo no tienen fines preponderantemente económicos, sino que es justo decir que son organizaciones cuyos integrantes prestan servicios sin remuneración alguna, como una modalidad de vocación de servicio y altruismo. Es el mismo caso de mis compañeros de la Junta de Gobierno del CONACEM.

 

En el pasado mucho se discutió sobre la obligatoriedad de la certificación. Se esgrimían diversas razones una de ellas era que se atentaba contra la libertad de trabajo que sólo prescribía el título profesional para el ejercicio de las profesiones, sin embargo, ese concepto se superó porque un principio de interpretación constitucional es que las garantías individuales deben considerar los bienes jurídicos que tutelan, como es el caso de la salud y de la vida. Ese es el ánimo de la obligatoriedad actual de la certificación.

 

Respecto de la opinión que debe emitir el CONACEM para la expedición, por autoridades educativas, de cédulas de médicos especialistas, debe subrayarse que no es una norma vinculatoria porque la autoridad educativa puede hacer suya o no la opinión del caso.

 

Para el Comité, dicha disposición no se relaciona en absoluto con instituciones de educación superior o de salud reconocidas oficialmente, por ello este Comité es categórico en el reconocimiento de que dichas instituciones cuentan con un marco jurídico que les otorga la atribución de impartir sus enseñanzas y desarrollar sus investigaciones de acuerdo con el principio de libertad de cátedra y de investigación, así como el de expedir certificados de estudios, grados y títulos.

 

Será tarea del CONACEM, y para estos efectos me refiero a su Asamblea General, entre otros aspectos, atender en el corto plazo la problemática que se tiene a la vista donde destacan: la necesitad de uniformar criterios de certificación; la homologación de los puntajes otorgados por los consejos; los criterios para el establecimiento de subespecialidades; los criterios para que los consejos otorguen adecuadamente los puntajes en el caso de asistencia de los especialistas a congresos, simposia, cursos, talleres y demás; la vinculación de la educación continua con la vigencia de la certificación y el impulso al desarrollo profesional continuo del médico especialista.

 

Los que tenemos el privilegio de servir al CONACEM, ya sea desde cada uno de los consejos de especialidades, desde las academias Nacional de Medicina de México y Mexicana de Cirugía o desde la Junta de Gobierno del Comité, hemos proclamado que probablemente la contribución más importante a la sociedad consiste en una actualización permanente respecto del conocimiento científico y tecnológico, así como de las habilidades y destrezas que son necesarias demostrar por el especialista quinquenalmente, lo que lo hace vigente y confiable en tanto esté certificado.

 

Ahora el CONACEM, ya constituido como autoridad, deberá fundar y motivar sus actos, lo que significa que está obligado a considerar la ley, que siempre establece hipótesis generales, para resolver casos concretos que redunden en beneficio de todos.

 

 

Enrique Wolpert.

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